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Plasticidad Cerebral


¿Qué es la plasticidad cerebral?

Unas décadas atrás se pensaba que el cerebro era una máquina que se iba conformando y luego permanecía invariable. Ya era muy tarde para nuestros mayores, pues se creía que ya no tenían capacidad de aprendizaje. En general, en el campo de la medicina, muchos pacientes escucharon las temidas palabras “no se puede hacer nada para mejorar” cuando tenían en sus manos un sinfín de posibilidades. Aún hoy en día, he recibido algún paciente a quien tras una lesión cerebral le han dicho que sólo se puede mejorar los primeros meses. Todavía seguimos limitándonos a nosotros mismos, diciendo que ya es muy tarde para cambiar ciertos hábitos, o que ya no tenemos edad para ponernos a estudiar… Pero nada de esto es cierto, gracias a la existencia de la plasticidad cerebral.

La plasticidad cerebral es la capacidad del Sistema Nervioso Central para adaptarse; sea para recuperar funciones perdidas después de una lesión, o para asumir nuevos requerimientos ambientales y aprender. Esta plasticidad quiere decir que nuestro cerebro está permanentemente cambiando, en función de su actividad. Gracias al aprendizaje y las experiencias, el crecimiento de nuevas conexiones nerviosas tiene lugar a lo largo de toda la vida.

Plasticidad cerebral y aprendizaje

Hay muchos estudios que demuestran la capacidad de reorganización que tiene nuestro cerebro, y como el aprendizaje, las experiencias e incluso los pensamientos van induciendo cambios en el mismo.

En un clásico estudio de 2000, Eleanor Maguire realizó una serie de resonancias magnéticas a un grupo de taxistas de Londres para ver el tamaño de un área del cerebro llamada hipocampo (cuyo papel es fundamental en la consolidación de la memoria, y en la navegación y memoria espaciales) y para determinar si este tamaño varía con la práctica. Allí los taxistas tienen que superar una durísima prueba para obtener la licencia, el aprendizaje medio es de 3 a 4 años y solo la mitad de los aspirantes aprueba. Como resultado, los aspirantes que habían superado la prueba tenían un hipocampo posterior significativamente mayor, y podemos decir que los taxistas londinenses tienen mayor memoria espacial que el resto de la población.

Antes la educación se regía por la genética y, por ejemplo, no se consideraba la necesidad de estimulación a personas con discapacidad de cualquier tipo. Ahora sabemos que es la interacción constante entre nuestra herencia genética y lo que adquirimos en nuestro medio, lo que posibilita la maduración y los aprendizajes del sistema nervioso. Gracias a esto, se han desarrollado programas de atención temprana, para poder asistir desde muy pronto a estos niños y ayudarles en su aprendizaje.

Influencia de la edad en la plasticidad cerebral. Si bien la plasticidad cerebral tiene lugar durante toda nuestra vida, es máxima en los primeros años del neurodesarrollo, que es cuando se adquieren los aprendizajes imprescindibles para la adaptación al medio; y con los años se va viendo disminuida, siempre dependiendo de la estimulación que reciba.

Selección de grupos neuronales. Existen grupos neuronales diferentes, los que usamos se desarrollan, y los que no se atrofian. Por ejemplo: En el lenguaje, nacemos con la capacidad de diferenciar todos los fonemas humanos, pero los que no oímos no los desarrollamos, esto es lo que le ocurre a los chinos a la hora de pronunciar la “r”.

Experiencia y emociones. Aprendemos por medio de experiencias, de imitación, de la interacción con nuestro medio, de percepciones y de emociones. Gran parte de nuestro cerebro son asociaciones, y por ello no podemos hacer una división pura de áreas cognitivas, motoras y perceptivas. El aprendizaje se realiza moviéndonos e interactuando por medio de todos nuestros sentidos, y la socialización y los aspectos emocionales van a regir todo proceso.

Plasticidad cerebral y el movimiento

Al igual que todo aprendizaje, los movimientos voluntarios mejoran con la práctica debido a una reorganización cortical. Cuanto mayor sea la población neuronal que intervenga en un movimiento, más preciso será el control que se efectúe sobre él. El mapa somatotópico (que representa nuestro cuerpo en el cerebro) se modifica durante el aprendizaje y después de lesiones, según se ha comprobado experimentalmente.

Pero la realización de deporte no solo mejora nuestra práctica deportiva en sí, sino que es una de las claves para mantener nuestro cerebro saludable.

Durante la última década, se han realizado numerosas investigaciones que han comprobado cómo el deporte cardiovascular practicado de forma regular funciona como una especie de engrasante neuronal que genera nuevas células nerviosas en regiones como el hipocampo; que provoca la generación de nuevos capilares sanguíneos que irrigan mejor el cerebro; y que hace que las conexiones entre las neuronas sean más fácilmente modificables. Sin embargo, se creía que en las áreas sensoriales no había nada que hacer. Pero un nuevo estudio, que aparece en la revista Current Biology, concluye que el ejercicio moderado resulta una herramienta eficaz para tratar problemas de visión, como el ojo vago en adultos, o incluso lesiones ocasionadas por traumatismos cerebrales; demostrando niveles de plasticidad en el córtex visual más elevados.

Plasticidad y rehabilitación

“Cada movimiento y cada postura es la expresión de la actividad del Sistema Nervioso Central”.

Esta frase lo resume todo, el Sistema Nervioso Central está presente en todos los procesos, estableciendo conexiones de una manera asombrosa para controlar todas nuestras funciones. Cada vez más la fisioterapia recalca la importancia de mejorar el control de nuestro propio cuerpo, tanto en la prevención como en la rehabilitación de lesiones. Por ejemplo, para tratar una lumbalgia crónica (que persiste con el tiempo) es muy eficaz el método pilates, donde gracias a la plasticidad cerebral incorporamos a nuestro repertorio inconsciente nuevos patrones de postura y movimiento más naturales y eficientes.

Una de las mayores evidencias de la capacidad de mejora y de adaptación que tiene nuestro cerebro se observa en la rehabilitación de lesiones del sistema nervioso central. Por ejemplo, tras un ICTUS puede perderse la capacidad de movimiento y del lenguaje, entre otras muchas funciones; y, sin embargo, las posibilidades de recuperación son espectaculares. Aunque algunas partes del cerebro están dañadas o incluso destruidas, las partes restantes pueden aprender cómo hacerse cargo de las funciones perdidas. Las neuronas de áreas próximas pueden asumir esas nuevas conexiones, e incluso las ubicadas en el lado opuesto del cerebro; teniendo lugar en ambos casos una nueva organización cerebral.

Dentro de la neurociencia, el descubrimiento de las “Neuronas Espejo” ha supuesto una revolución, una clase de neuronas que se activan al observar a otro individuo realizar una acción, e incluso con la simple representación mental de la misma. En la fisioterapia ha sido muy importante, ya que da las bases de cómo poder estimular ese cerebro cuando no existe nada de movimiento.

La función de la rehabilitación será aprovechar la existencia de la plasticidad cerebral para establecer nuevas conexiones neuronales que posibiliten una recuperación óptima, intentamos devolver a la persona al estado más parecido posible al que se encontraba antes de la lesión.

Es importante pensar siempre en conseguir funcionalidad, mejorar la calidad de vida de la persona; y sin olvidar un enfoque global, debido a la gran cantidad de asociaciones del sistema nervioso. Por supuesto, la motivación va a ser primordial, como en todo aprendizaje.

El daño cerebral condiciona la vida diaria de muchas personas debido a secuelas de tipo motor, sensorial, cognitivo, emocional… Sin embargo, la capacidad de adaptación y recuperación que muestra el cerebro tras una lesión puede ayudar a minimizar las consecuencias de los daños. Muchos estudios demuestran la importancia de la plasticidad cerebral en el enfoque terapéutico de lesiones y enfermedades neurológicas, y como la atención temprana y un programa de rehabilitación continuado van a influir en su evolución:

-Butler AJ, Wolf SL. Transcranial magnetic stimulation to assess cortical plasticity: a critical perspective for stroke rehabilitation. J Rehabil Med 2003; (41 Suppl):20-6.

-Kelly C, Foxe JJ, Garavan H. Patterns of normal human brain plasticity after practice and their implications for neurorehabilitation. Arch Phys Med Rehabil. 2006;87(12 Suppl 2):S20-9.

-Nudo RJ, Plautz EJ, Frost SB. Role of adaptive plasticity in recovery of function after damage to motor cortex. Muscle Nerve 2001;24(8):1000-1


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